viernes, 16 de marzo de 2007

La libertad sin costes tiene muchos adeptos, la contribución algunos menos

En cualquier conversación sobre negocios de tecnología es habitual que algún avezado directivo presuma de la cantidad de dinero que su empresa factura vendiendo servicios basados en software open source. Después de un primer momento de inocencia en el que albergo la esperanza de que alguien en la tundra tecnológica en la que habitamos esté creando valor participando en alguna de las múltiples comunidades que desarrollan software bajo licencias abiertas, siempre ocurre lo mismo. Con el fin de iniciar una conversación acerca de la forma en que gestiona los recursos que aparentemente no aportan facturación a la empresa pero que parece que contribuyen al sostenimiento de un producto estratégico de la misma, hago la “inocente” pregunta ¿y cuántos recursos aportas anualmente a esta comunidad?. La respuesta siempre es la misma, un mirada fría, entre incrédula y molesta, como si le estuviese intentando fastidiar, seguida de un incómodo silencio en el que nadie sabe qué decir. En fin, haciendo amigos otra vez, acabo pensando. Cada vez que me encuentro en alguna situación de este tipo no sé qué es más duro, que realmente no contribuyan de ninguna forma a las comunidades que parasitan o que ni siquieran hayan pensado en la posibilidad de hacerlo. Estoy casi seguro de que no lo han considerado porque de lo contrario habrían desarrollado alguna excusa para no entrar en la situación que acabo de describir.

La situación no es muy distinta a la que se presenta cada vez que algún ciber-político progre de la tecnología (o al menos eso piensa de sí mismo él y los que le asesoran) se jacta de los millones de euros que se ahorra tal o cuál administración en licencias de software. ¿Por qué no presumen de los cientos de miles de euros (y todavía les quedaría balance positivo) que aportan a tal o cuál proyecto o comunidad de software libre? ¿No aportarán nada? Espero que no sea así pero tampoco pondría la mano en el fuego, que estamos en España. Iniciar una pequeña investigación al respecto me da pereza porque me aterran los resultados que puedo encontrarme, pero en cuanto disponga de un poco de tiempo lo haré y prometo compartir el resultado. Estoy casi seguro de que si realmente la aportación fuese significativa un gobernante (del partido que sea) no perdería la oportunidad de reclamar la correspondiente cuota de cariño del electorado. En mi modesta opinión, con ese tipo de actitudes descalifican cualquier esfuerzo que realmente estén haciendo. ¿Por qué les gustará tanto asociar libre con gratis en vez de con libertad? ¿Será porque no estudiaron inglés de pequeños? Y eso que de vez en cuando pasean a Stallman por las conferencias que organizan.

Mi forma de contribuir en este sentido es bien sencilla. Siempre recomiendo a quienes me piden asesoramiento acerca de tal o cuál servicio basado en software libre que les ofrece su proveedor que le hagan la pregunta con la que comenzaba esta entrada: ¿y cuánto contribuyes a esa comunidad de desarrollo? La respuesta a esta pregunta es la mejor medida no solamente de la profesionalidad del proveedor sino también del conocimiento real que tiene del servicio que vende (la discusión entre producto y servicio la dejamos para próximos artículos). Por no hablar de su ética empresarial.

Además es una forma de hacer un consumo responsable, también en tecnologías de la información. Los parásitos devoran los recursos del huesped en el que se alojan y en muchos casos lo acaban destruyendo. Confiemos en que la Open Economy sea capaz de crear anticuerpos para defenderse.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

El software libre se refiere a libertad, de uso, de estudio de funcionamiento, distribución o de mejorar las aplicaciones. Somos libres de hacer las aportaciones o de no hacerlas… No me parece justo que se nos critique por no hacer aportaciones y beneficiarnos de este software. Si ponemos Linex o Linux u otras aplicaciones en software libre en los equipos de nuestras administraciones, solo por eso estamos difundiendo y creando usuarios potenciales de este tipo de software. Ya tendremos tiempo de aportar código fuente y de mejorar conforme a nuestros usuarios nos lo demanden. Las administraciones no somos una empresa y no tenemos que la necesidad de cumplir con los principios de economía y competencia aunque por supuesto debemos ser eficaces y eficientes con los impuestos de los contribuyentes.

Jose L. Marin dijo...

En primer lugar me gustaría agradecerte tu opinión y aclararte, aunque creo que así lo has percibido, que el sentido crítico de este post pretende ser en todo caso constructivo.

Estoy de acuerdo en que la sóla adopción de software libre por parte de las administraciones es positiva en sí misma. Además en el caso de Extremadura con Linex una parte o todo ese "ahorro" ha ido a parar a poner un ordenador para cada dos alumnos, lo cuál es por supuesto una magnífica iniciativa.

Sin embargo, aunque las admnistraciones no tengan la "obligación de cumplir con los principios de la economía y de la competencia" (habría mucho que discutir aquí), lo que sí es deseable es que no los distorsionen. Creo que proclamando lo que se ahorran en licencias de software propietario lo único que consiguen es cargar de razón a quienes defienden (de forma interesada) que el software libre destruye puestos de trabajo y perjudica a la industria del software.

En lo que no puedo estar más en desacuerdo es en la defensa de la libertad a no contribuir (aunque tienes razón en que nada en las licencias obliga a ello). Esa postura habría hecho imposible que naciese ningún proyecto y llevada al extremo sólo conduce a la desaparición de los que existen.

Además estoy convencido de que desde las administraciones se contribuye (no sólo aportando código fuente) mucho más de lo que se reconoce, aunque quede mucho camino por recorrer.

Anónimo dijo...

Como sabrás no son pocas las veces que la "política" y los titulares de personas "ajenas" al mundo del software libre nos juegan malas pasadas. Lo importante es crecer el número de usuarios y que la comunidad vaya creciendo y que utilizar ese ahora en el beneficio de tod@s.

Saludos y ánimo con el blog pues lo veo interesante.

Anónimo dijo...

En mi modesta opinión como trabajador de este mundillo y dentro de la administración hay situaciones donde se elige software comercial porque simplemente se necesita echarle la culpa a alguien cuando algo no funciona... aunque en realidad de poco sirve cuando hay que quejarse ante los grandes puesto que aunque seas un "gran cliente" ellos tienen sus objetivos.

Por otra parte, creo que la contribución de las administraciones (en los casos de que usen software libre) debería incrementarse con doble objetivo: potenciar el mercado laboral de desarrollo, ya sea por los propios trabajadores o mediante contratación externa, y para adecuar el uso de software genérico a las particularidades de la administración. Este último aspecto no es nada desdeñable ya que no debemos olvidar que exiten multitud de administraciones (estatal, autonómica y local) con necesidades comunes. Imaginad el ahorro que podría suponer el que se unieran esfuerzos en el desarrollo de aplicaciones de uso "específico" de la administración. Todo ello sin tener en cuenta las aplicaciones de uso general.

Jose L. Marin dijo...

El razonamiento que nos describes por desgracia yo también lo he oído muchas veces (aunque probablemente menos que tú). No alcanzo a comprender como una marca es suficiente excusa para enmascarar una mala decisión, pero por desgracia es habitual.

En cuanto a la segunda parte de tu comentario, son muchas las razones, además de las que comentas acertadamente, para apostar por software open source en este escenario y en otros. Pero al igual que en el caso anterior son necesarias posturas mucho más valientes, y sobre todo mucho más conocimiento.

Anónimo dijo...

jejeje, la culpa la tiene siempre el sofware y los equipos, los usuarios nunca nos equivocamos...
Cuando todos tengamos sofware libre ¿quién tendrá la culpa? seguro que diremos que es mejor el comercial puesto que el otro no es "profesional".

Juan Vicente García Manjón dijo...

Los usuarios por desgracia nos equivocamos a diario. Los equipos y el software, sea Libre o no, responden a una serie de especificaciones que tienen que ser definidas conjuntamente por los usuarios y los desarrolladores, integradores o implantadores. Sin embargo, como todos sabemos, qué difícil es que los primeros sepan expresar bien lo que necesitan y los segundos prioricen las necesidades de estos en vez de otras cosas.