domingo, 19 de agosto de 2007

¿Global warming = global business?

Vaya por delante la preocupación de quien suscribe este post por el medio ambiente. Aunque realmente no me considero un activista de la causa ecologista, sin embargo entiendo que el desarrollo debe ser sostenible, y eso implica el respeto y la defensa de nuestro entorno natural.

Dicho esto, quiero llamar la atención sobre un mensaje omnipresente en los medios de comunicación y por tanto en la cultura popular, este es el "global warming" o el calentamiento global. El calentamiento global, el efecto invernadero o el deshielo de los casquetes polares se han convertido en objeto de animada conversación de café. Aunque tengamos dificultades para usar correctamente nuestro mando de la tele, sin embargo florecen nuevos doctores en el "greenhouse effect".

Nuestra querida Wikipedia nos dice que el calentamiento global se refiere al incremento de la temperatura de la tierra y de los océanos debido a distintas causas, tales como el incremento de las emisiones de CO2 producidas por el hombre, el producido por los océanos o las variaciones en la actividad solar.

Sin embargo, la teoría oficial del cambio climático atribuye su responsabilidad exclusiva a la acción del hombre. Los posibles efectos del calentamiento global son bien conocidos a través del famoso video "an inconvenient truth" que el ex vicepresidente norteamericano Al Gore se encarga de difundir, ¿o debería decir promocionar? Lo primero que me sorprende es que ante tal avalancha de catástrofes, deshielos, inundaciones, tsunamis, malaria,… tengamos que sensibilizarnos sobre este tema tras pasar por caja para adquirir una copia del famoso vídeo, porque me temo que en el sitio web oficial de Al Gore no tenemos acceso a su visionado pero si a un enlace a la tienda Amazon donde podemos adquirirlo.

Yo no soy quien para poner en duda las teorías científicas sobre el cambio climático, pero este post coincide con la aparición de una noticia en la que la NASA ha tenido que admitir que la serie de temperaturas que se estaban utilizando para evaluar el cambio climático eran erróneas. Ahora bien, cada uno tendrá que evaluar si la información que recibimos es verídica o no lo es. Para todos aquellos que queráis tener otra versión sobre el cambio climático podéis visitar "the globalwarming swindle" y ver su video.

¿Pero cómo responde a esto el consumidor? Pues con miedo a lo desconocido y aplicando el principio de prudencia "más vale prevenir que curar". La industria, conocedora de ello, se apunta a la nueva moda "green". Por ejemplo, la industria automovilística responde masivamente. Skoda insertó este año anuncios a toda página con el lema “nos han puesto verdes” y hablando de las cualidades poco contaminantes de sus motores, Renault ha creado Eco2 definiendo sus coches como ecológicos, económicos y reciclables y lo mismo ocurre con Honda quien promete coches que respeten el medio ambiente.

Otras empresas también se están apuntando a la moda verde, Acciona promete 7.000 millones de euros de inversión en energías renovables en los próximos tres años y Endesa afirma estar comprometida por la lucha con el cambio climático en su página corporativa. Incluso las compañías petrolíferas como BP o las aerolíneas como Virgin se apuntan a la moda verde.

Bienvenidas sean todas estas muestras de buena voluntad. Pero seamos también conscientes que antes de poner en marcha la Oficina del Cambio Climático es necesario tener en buen sistema de reciclaje, limpiar nuestros montes para evitar incendios indiscriminados, vigilar los vertidos ilegales a nuestras aguas, etc. Lo que no es aceptable es que el cambio climático sea un nuevo argumento de compra y que la estrategia utilizada sea “si no compras verde, tú eres el causante del desastre”. El marketing del miedo usa siempre el principio de precaución como argumento para orientar la decisión de compra y esto es lo que está ocurriendo en este caso.

Nosotros como consumidores tenemos nuestra responsabilidad ante el entorno natural pero nunca ante nuestros políticos o las multinacionales. Bajo ningún concepto hemos de permitir como consumidores que se nos demonice por no comprar un “coche verde”.

martes, 7 de agosto de 2007

No es plagio, es descarga

Hace algo más de un mes que los medios de comunicación se hicieron eco de la sentencia por la que se condenó al Institut Valencià de la Música y al Instituto Cervantes de Nápoles a pagar 6.000 € por plagiar una obra con licencia copyleft. La repercusión, como todo lo que tiene que ver con la propiedad intelectual en este país y no afecta a la industria de la música, fue cuando menos escasa. Incluso la respuesta de la blogocosa, al menos de la parte noble, fue casi inexistente. Hay que reconocer que da mucho más juego lo de los mercedes de Alejandro Sanz. Es una pena. Y eso que este era un caso de los que puede comprender todo el mundo y que podría haberse utilizado como ejemplo para la sensibilización general.

El caso que origina la sentencia, que por desgracia no es único sino bastante habitual podríamos resumirlo así:

  1. La administración pública/organismo intermedio/entidad A en el ejercicio de sus competencias decide elaborar una determinada obra. Digamos que una biografía como era el caso del IVM. Pero podría ser una guía de una ciudad, un manual de nuevas tecnologías o cualquier otra obra. No es relevante para la historia. Lo que sí es relevante es que el tiempo apremia y los dineros son escasos, como siempre.
  2. El responsable del proyecto en la entidad A inicia una ronda de petición de presupuestos, con las características de la obra que se pretende elaborar, a las empresas consultoras con las que suele trabajar habitualmente.
  3. Con la media docena de presupuestos recopilados se reúne el comité de la entidad A encargado de adjudicar la contratación. Llama la atención que un par de las consultoras presentan presupuestos mucho más bajos que el resto. Y por bajos quiero decir, la mitad o menos del precio medio.
  4. Como hemos dicho que los dineros son escasos se adjudica el trabajo a uno de los presupuestos notablemente más baratos, sin pensar en cómo es posible que haya tal disparidad de precios. Al fin y al cabo ya hemos dicho que el tiempo apremia y buscar una explicación lo consume.
La explicación, sin embargo, es sencilla, y el caso completamente típico. Una empresa de tercera con pocos escrúpulos, en lugar de un equipo de investigación cualificado (que cuesta dinero) descarga lo que puede, copia y pega de aquí y de allí y hace un trabajo aparentemente decente en un tiempo record. Internet hace catedráticos instantáneos. El resultado en la entidad A es un trabajo razonablemente bien realizado de una forma muy económica. Lo que normalmente no llega a ocurrir es que la historia finalice con una sentencia por plagio y un poco de escarnio público para la entidad A.

Además por desgracia la moraleja en este caso es que plagiar es barato, casi gratuito. Escribir la biografía habría costado mucho más de lo que va a costar pagar la multa. Y además casi no ha habido escarnio público. Vamos, un chollo.

Como las posiblidades de que te ocurra lo que al IVM son escasas harán falta muchas más sentencias (y muchos más artículos de personas más influyentes que yo) antes de que haya una mínima sensibilidad al problema y se consideren reprobables este tipo de actitudes. Todos conocemos casos en los que se copia alegremente contenido de Internet (sobre todo de la Wikipedia), y para colmo de la cara dura va y se le pone el símbolo de copyright al resultado final. Reservándose todos los derechos. Los derechos de los demás, claro está.

Por mucho que hablemos de economía del conocimiento, de Open Economy o de economía de la innovación, o comoquiera que os guste llamarla, no va a llegar sóla. Un buen comienzo sería valorar el conocimiento. Ya que tenemos la posibilidad de acceder al conocimiento que miles de personas, muchas con más cualificación de la que vamos a llegar a tener jamás, han publicado en internet, deberíamos pensar en cómo podemos aprender y aportar algo. Sin embargo es mucho más fácil descargarlo y hacer pasar el trabajo ajeno por nuestro. Como dice Juan Vicente a sus alumnos, "una cosa es copiar, y otra cosa es descargar..." Mal futuro nos espera en la economía del conocimiento con esa actitud.

La contribución en lo que al software se refiere no se nos da bien, pero en el resto de disciplinas tampoco estamos muy sobrados. Todavía estamos lejos de ejemplos como el de Alemania, donde se dedican fondos públicos a la mejora de recursos comunes como la Wikipedia en vez de plagiarlos. Todavía recuerdo la cara que me pusieron la primera vez que propuse algo parecido en un proyecto para una conocida administración pública. Supongo que no le vieron la rentabilidad política. En fin, lo dicho, una pena.

miércoles, 25 de julio de 2007

La sociedad del conocimiento, pero menos.

Está claro a estas alturas que el conocimiento es una parte muy importante del proceso de generación de valor en todos los sectores económicos. Sin embargo, lo que distingue a las economías industriales de aquellas que se basan en el conocimiento, es que éste ha pasado a ser el primer factor de producción. Pero, ¿cómo podemos medir si una economía está más o menos basada en el conocimiento?

Si nos fiamos de las estadísticas de la UE (no siempre es conveniente hacerlo), en España en el año 2006 más del 25% de los ocupados trabajaban en sectores intensivos en conocimiento. Esto incluye sectores como el transporte, correos y comunicaciones, intermediación financiera, seguros, actividades inmobiliarias, alquiler de máquinas, informática, investigación y desarrollo, educación, actividades sanitarias, recreativas y asociativas y los clasificados en otros servicios empresariales.

¿Cómo? ¿Comparamos la I+D con los seguros y las inmobiliarias? Pues sí, y la UE (15) tiene el 35% de sus ocupados trabajando en estos sectores. Como podéis observar en el gráfico más de 10 puntos por encima de nuestras cabezas.


¡Venga ya! Quiero alguna estadística más creíble a ver si salimos mejor en la foto. Bien, ahí va. El empleo en sectores de alta tecnología en España es del 3% del total de ocupados. ¿Qué os parece? ¿Poco o mucho?


Tan solo 3 de cada 100 ocupados en España lo hacen en sectores clasificados como de alta tecnología, lo que incluye la informática, las telecomunicaciones, la investigación y el desarrollo tecnológico y los sectores industriales de alta tecnología. Vamos, que en lo que es alta tecnología vamos sobrados. Sobre todo si nos comparamos con los líderes europeos. Finlandia tiene casi el 7% de sus ocupados en sectores de alta tecnología, cifras similares a las de Suecia e Irlanda. ¿Alguien apuesta por quién está a la cola? Acertáis seguro, el tercero por la cola es España, el segundo Portugal y el tercero Grecia.

¿Y por qué seguimos en el vagón de cola? Como sabéis no existe una única razón pero se me ocurre alguna que otra: porque invertimos menos en i+d, porque no innovamos, porque hay una cultura contraria al emprendedor, porque no se valora la formación, porque no sabemos idiomas, porque tenemos la conexión a Internet más cara de Europa, porque hay que pagar por entrar a los museos, porque a los investigadores les hacen contratos basura después de formarse durante años, porque somos autocomplacientes,..¿seguimos?

viernes, 13 de julio de 2007

24 horas desconectados

Una de las características de estos tiempos de Open Economy es la inmediatez en el acceso a la información gracias a la interconexión a nivel global que nos proporciona internet. Tengo que reconocer que la posibilidad de acceder a la red y saber qué está pasando en el mundo en todo momento, me da tranquilidad. Siento que tengo el control de la situación de alguna manera. Aunque realmente no sea cierto.

A lo largo de la semana del 28 de junio de 2007, he sentido la angustia de estar desconectado. Y no me ha gustado nada. Permitidme que os cuente. Me encontraba el día 28 con mi familia camino a Reino Unido, donde voy a estar trabajando durante los próximos dos meses. El viaje fue bien. Volamos con Ryanair (billetes que compramos electrónicamente hace unos meses) y llegamos a Stansted. Allí un tren hasta Liverpool Street y a nuestro hotel en King Cross (reservado a través de londonnights.com). A la mañana siguiente un paseo hasta Euston Station donde retiramos los billetes de Virgin (reservados a través de thetrainline.com). Cuando llegamos a Manchester, nuestro destino final, encontramos nuestro alojamiento sin problemas (también reservado a través de la web y sin intermediarios) y una vez acomodados decidimos hacer algunas compras en el centro de la ciudad. En ese preciso momento llevábamos unas 24 horas desconectados y fue cuando recibimos una llamada desde España con muestras de nerviosismo: ¿Estábais hoy en Londres? ¿Os habéis enterado? Han encontrado coches bomba en Londres.

¿Cómo que coches bomba en Londres? ¿Cuándo y quién? ¿Han explotado? ¿Ha habido muertos?,...¡necesito una conexión ya! Se acabó el "shopping". Lo primero que hago al llegar a nuestro apartamento es gestionar mi acceso a Internet pero no conseguí tener conexión hasta el lunes día 2 de Julio. Por supuesto que pudimos informarnos a través de la televisión y de la prensa escrita pero lo que más eché de menos en esos días, como dice mi querido amigo y socio Jose Luis Marín, es que me quedé sin vida digital.

Los que tenemos una vida digital, aunque sea limitada ;-), no queremos ya prescindir de ella. La información ya no es sólo la que nosotros recibimos, sino la que nosotros damos, es decir, nuestra capacidad de interacción, de comunicación, de presencia digital al fin y al cabo. Y ahora que estoy lejos de mi "hábitat físico" la necesidad es mucho mayor.

Por cierto, ahora que escribo este post me siento otra vez presente y saludo a todos los lectores de Open Economy. Prometo algún que otro artículo desde mi corresponsalía temporal en las islas,... británicas.

sábado, 7 de julio de 2007

En la asamblea general de INES

El lunes estuve en Gijón en la II Asamblea General de la plataforma tecnológica INES. Es decir, que como decía la noticia del organizador del evento, la Fundación CTIC, estuve en la capital nacional del software entre las principales autoridades de la investigación en Software y Servicios. Ahí es nada. Bromas a parte y dejando de un lado lo pretencioso del titular, la experiencia resultó valiosa a pesar de que no había Wi-Fi en la sala y que tantas horas desconectado me devuelven a los 90.

Un programa con un buen número de ponencias no demasiado largas, como siempre unas mejores que otras, y un parte institucional tirando a corta, siempre ayuda a que la jornada sea productiva. Particularmente me quedo con la de Stefano de Panfilis, coordinador del SRA Committee de NESSI, pero hubo varias bastante interesantes que el retraso acumulado no permitió que se desarrollasen adecuadamente.

A lo largo del último año yo había sido un observador pasivo de las actividades que se estaban desarrollando principalmente en los grupos de trabajo de Software de Código Abierto y de Evolución de la Web. No me había decidido a involucrarme un poco por pereza y otro poco por modestia, pero como me cuesta mucho mantenerme al margen de las cosas que me interesan ya he solicitado la admisión de Gateway S.C.S como miembro de INES.

Lamentablemente no pude quedarme a los grupos de trabajo del martes aunque mi condición en ese momento de miembro de la comunidad INES probablemente no me lo habría permitido. En todo caso, la razón fue que la participación en este tipo de eventos para una empresa pequeña, resulta tremendamente costosa. Y por desgracia, no somos capaces de hacerlo de forma colectiva a través de asociaciones sectoriales y centros tecnológicos. Pero esa es otra historia.

En cualquier caso, a partir de ahora intentaré tomar un papel más activo y contribuir en los grupos de trabajo en los que mi experiencia y conocimiento pueda servir de ayuda. A ver si entre todos poco a poco vamos limando las diferencias que nos separan de los países de nuestro entorno. Que no son pocas. Además estos eventos son una magnífica oportunidad para encontrarte con viejos amigos, profesores o colegas a los que habías perdido la pista. ¿Verdad Carlos?. Me encantó volver a verte después de tanto tiempo. Espero que en adelante tengamos oportunidad de coincidir más a menudo aunque estemos en batallas muy diferentes.

sábado, 30 de junio de 2007

El respeto a la privacidad que nos espera


Cuando leo una noticia sobre un anuncio legislativo relacionado con Internet normalmente me echo a temblar. Incluso antes de leerlo. Después de directivas de retención de datos, leyes de servicios de sociedad de la información (incluyendo reformas que no llegan), leyes de protección de datos imposibles de cumplir, entidades de gestión de derechos de autor intentando hacerse policía y juez de la red, ... comprenderéis que no me quede demasiado optimismo en el cuerpo.

Esta vez le ha tocado innovar al gobierno alemán con una creativa interpretación de la directiva europea sobre retención de datos. Pretenden algo así como que no se puedan prestar servicios de comunicación sin identificar al usuario. Además no se conforman con el momento, sino que además quieren la posición. ¡¡Suspiro!! y chiste malo: "Heisenberg estaría encantado". Simplificando mucho, pero el fondo es ese, que el anonimato en la red no gusta a los gobiernos, ni siquiera a los democráticos. Y claro, como lo de las fronteras en Internet parece que tampoco lo tienen claro, pues restringen las obligaciones para los prestadores en lo que se refiere sólo a ciudadanos alemanes. La verdad es que han puesto el listón muy alto para que podamos superar el despropósito, pero no me atrevo a subestimar a nuestros legisladores.

Los medios españoles apenas se hicieron eco en su día e incluso ahora que Google se ha “puesto digno” haciéndose el ofendido y ha reabierto el dabate, su amenaza de cerrar Gmail en Alemania prácticamente ha pasado desapercibida en España. Será que no es importante ni interesante. Al fin y al cabo no deja de ser uno más en la lista de despropósitos a que nos tienen acostumbrados el primer poder y el segundo poder cada vez que se acercan a los bits. Menos mal que el tercer poder suele andar un poco más fino y acaba siendo razonable aunque sea después de varias sentencias .

Al margen de lo que nos importe nuestra privacidad y de discutir acerca de si protegernos de los malos (terroristas y delincuentes sexuales principalmente) lo justifica todo. ¿Se habrán parado a pensar lo que pretenden sencillamente no es posible? ¿No se lo habrá explicado nadie? No quiero decir que los problemas que pretenden abordar no existan y que no haya que darles una solución. Por supuesto que sí, pero habrá que ser un poco más imaginativos, porque si no la forma de hacerlo está clara. China ya nos ha enseñado el camino. Claro que este enfoque tiene algún problema con las libertades a las que estamos acostumbrados en occidente.

Uno de los riesgos que tiene la Open Economy es que las legislaciones trasladadas de escenarios anteriores ahoguen los nuevos enfoques que están surgiendo en la prestación de servicios. Disfrutemos de esta edad de oro de internet antes de que una serie de regulaciones mal enfocadas acaben con todo lo que la convierte en especial.

lunes, 4 de junio de 2007

Turismo rural, Pequeños empresarios y grandes retos

Logo del proyecto TicpymeUno de los proyectos en los que he estado trabajando en mi empresa (Gateway S.C.S.) en los últimos meses ha sido TicPYME. El objetivo de este proyecto europeo (iniciativa Interreg-Suduoe) liderado por el Centro para el Desarrollo de las Telecomunicaciones de Castilla y León (Cedetel), es implantar servicios avanzados TIC en zonas alejadas de los polos de desarrollo de las regiones a las que pertenecen los socios. En concreto, mi pequeña participación en una de las acciones del proyecto ha consistido en impartir una serie de jornadas de formación en diversas zonas de Castilla y León para empresarios de turismo rural:



Cuando empecé a trabajar en el formato de las jornadas con Beatriz de Cedetel, decidimos que la duración adecuada sería de entre 4 y 5 horas y que teníamos que cumplir dos objetivos, que espero que hayamos logrado. Por un parte, Cedetel quería dar una formación básica sobre el software de gestión de establecimientos de turismo rural Sofitar (desarrollado por Fundación CTIC), que asegurase su correcta implantación en las empresas. Por otra parte, decidimos realizar una serie de ponencias para dar a conocer algunos de los servicios que han surgido en Internet en los últimos 2 o 3 años y cuyo conocimiento podía ser muy útil para los empresarios del turismo rural. En concreto hablamos de los servicios de geolocalización de negocios (no voy a enlazar ninguno concreto), del funcionamiento de las redes publicidad (tampoco debo hacerlo aquí), de la wikipedia, de los blogs como herramientas de marketing y comunicación, y de algunas cosas más, todas ellas parte del mismo modo de usar la red (y no voy a utilizar el término que estáis esperando). En todas las jornadas no hablamos de los mismos servicios ni les dedicamos a todos el mismo tiempo, intentando adaptarnos a los conocimientos, inquietudes e intereses de cada zona. En algunos casos pudimos hablar incluso de la importacia de los estándares abiertos, de la propiedad intelectual del software y de la de los contenidos. En fin, intenso y variado, como suelen ser estas jornadas cuando el público es receptivo porque está motivado y tiene ganas de aprender... y de enseñar, porque en este tipo de eventos siempre acabamos aprendiendo todos.

Ahora que finaliza el proyecto y llega el momento de hacer balance, Cedetel me ha invitado a hacer una pequeña ponencia acerca de mi experiencia durante estos meses de trato directo con empresarios en la jornada trasnacional del martes 5. Como dispongo de muy poco tiempo y el resto de las personas que me acompañan en la mesa van a tener seguro cosas mucho más interesantes que contar, yo haré una pequeña exposición con mi balance casi de observador ajeno al sector, y que os dejaré aquí en cuanto lo termine os dejo aquí por si a alguien le resulta interesante.


Por cierto, otra de las cosas curiosas que tienen estos momentos de intersección entre la vida digital y la vida real es que compartiré mesa con Juan Otero, a quien no conozco personalmente pero sí digitalmente. Resulta que he estado poniéndole como ejemplo de empresario de turismo rural con una elevada visibilidad en Internet en las ponencias acerca de la blogosfera y aunque no va a ser el primer blogger ilustre a quien conozca personalmente (no te enfades Raúl :)) sí que me resulta muy simpática la coincidencia. Será que es cierto que la blogosfera hispana es muy pequeña aún.

domingo, 27 de mayo de 2007

MITOpenCourseWare. Accede al conocimiento de los mejores

En este blog defendemos que el conocimiento es el nuevo factor de producción de la Open Economy. Se puede entender, por tanto, que quien posea este nuevo factor y sea capaz de utilizarlo convenientemente, será quien tenga mayores oportunidades de triunfar en esta economía, que algunos siguen llamando nueva aunque ya lleve una temporada entre nosotros. Si pensamos en el conocimiento como factor, y realmente creemos que es valioso, el razonamiento más habitual que escucharemos es que debemos protegerlo a toda costa. No deberemos exponer ni transferir nuestros conocimientos para así proteger nuestra preciada ventaja competitiva. ¡Error! De nuevo reglas antiguas aplicadas a la Open Economy. El conocimiento debe nutrirse de otro conocimiento, que le complemente, le transforme y le aporte valor.

Entonces, ¿qué estrategia debemos seguir en este nuevo escenario? Tomemos el siguiente ejemplo. Si pensamos en grandes centros de conocimiento mundial, es habitual que nuestra cabeza se vaya a las grandes universidades americanas. No parece que vayamos desencaminados, según el ranking de las 500 mejores universidades a nivel mundial que publica la Universidad Jiao Tong de Shangai en un reputado informe anual. La Universidad de Harvard ocupa el primer lugar en la lista seguida de la Universidad de Cambridge. No encontramos ninguna universidad española hasta el puesto 150 (Universidad Autónoma de Barcelona).

Vamos a fijar nuestra atención en una de las universidades líderes, el Massachusetts Institute of Technology (que probablemente conozcáis por su nombre de guerra, el MIT), que ocupa un notable 5º puesto. La verdad que la posibilidad de estudiar en el MIT es tentadora pero también hay que asumir que está al alcance de muy pocos, tanto por razones económicas como “neurónicas”. Sin embargo, me resulta valiosa tan solo la idea de poder ver qué programas están utilizando líderes mundiales en conocimiento en el área de Business (benchmarking). Esto es fácil, gracias a Internet, si visitamos el sitio de la Sloan Business School y buscamos la información que deseamos (siempre que sepamos inglés, claro está).

No obstante, lo que me resulta verdaderamente tentador es poder acceder a los contenidos de los cursos (asignaturas) que ofrece el MIT para así poder estar actualizado o poder completar mi formación, aunque no sea el área de Business precisamente lo que ha dado fama y reconomiento muncial a esta institución. ¡Concedido! El MIT participa en la iniciativa OpenCourseWare en la que comparte más de 1500 cursos de 35 departamentos distintos. ¿Cómo? Sí, habéis leído bien. Si queréis poneros al día sobre gestión de tecnologías de la información o gestión de la innovación podéis ampliar vuestro conocimiento de esta manera porque el MIT ha decidido compartir todo su conocimiento con la comunidad mundial.

Por si os parece escaso este alarde de generosidad, el MIT aplica a su iniciativa MITOpenCourseWare una licencia Creative Commons 2.5 que nos permite trabajar con todos estos materiales de forma no comercial. Si lo que os ofrece el MIT no os resulta atractivo, podéis visitar cualquiera de las universidades mundiales que forman parte del OWC Consortium. A través de esta iniciativa podéis acceder a su conocimiento en condiciones semejantes.

¿Por qué pensáis que los líderes optan por exponer y compartir su conocimiento? ¿No tienen miedo de que se lo copiéis y os aprovechéis sin tan siquiera pagar matrícula? A lo mejor han entendido las nuevas reglas antes que nosotros. ¿O será que ellos son quienes las definen? Al menos ahora tenemos la oportunidad de participar estemos donde estemos.